domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Quién votó a quién?

   Pese a que la victoria esta vez no ha sido tan clara como en el año 2008, Barack Obama se ha vuelto a imponer en las urnas. Se ha impuesto por solo 2 millones de votos, un margen muy reducido comparado a los 10 millones que le separaron de McCain en las anteriores elecciones. Una diferencia que ha supuesto solo la pérdida de 2 estados al demócrata. Muchos factores son los que dieron a Obama ese pequeño margen que le otorgó la victoria. Entre otros, encontramos los cambios demográficos en Estados Unidos, su administración de la catástrofe de Sandy, su carisma, los primeros resultados positivos de su política económica, su política exterior moderada, su cercanía al público menos radical, así como la visión que los americanos tenían de Romney como un millonario ajeno a la realidad del país.

   Pero de entre todos estos factores, los cambios en la demografía se ha puesto en primer plano. Podría decirse que Obama ha ganado por las, hasta hace poco, denominadas minorías. Unas minorías que han ganado mucha fuerza en las últimas décadas. Tanto, que la unión de todos estos grupos minoritarios ha podido vencer la fuerza de la mayoría blanca caucásica y tradicionalista americana. Hispanos y afroamericanos han sido la llave para la reelección del demócrata, aunque a este triunfo hayan ayudado otros grupos sociales multiétnicos, como son los de gais, lesbianas y transexuales. Del mismo modo, el voto de la mujer se ha decantado a favor del presidente, siguiendo el papel determinante en la política americana de independencia política: la mujer decide su propio voto sin contar con el hombre (un 52% votaron a Obama frente al 44% de los hombres).

   Los grupos étnicos minoritarios se volcaron con el presidente. Dentro de la población afroamericana, que constituye un 13% de la población (datos sobre demografía sacados del censo oficial de 2010 publicado por el Census Bureau americano), un 93% confió votó a Obama. Tambien, los asiáticos que son un 5% de la población le otorgaron su voto, un 73% de ellos quería que Obama siguiera cuatro años más en la presidencia.

   El propio Romney dijo en uno de los actos de recaudación de dinero privados que “Sería una gran ayuda ser Latino”. Y esta en lo cierto. El grupo de los latinos es la primera minoría racial después de los blancos (un 16,3% de la población estadounidense, en total unos 50 millones de personas). Y en este grupo se produjo una gran pérdida de votos. Según la encuesta de The Washington Post, 6 de cada 10 latinos votaron a Obama, mientras que solo 3 de cada 10 lo hizo por Romney. Los estadounidenses que cada vez más, se presentan más tolerantes con los inmigrantes. Solo 3 de cada 10 apoya la política de Romney para deportar los inmigrantes Latinos.

   Por último, el 76% de los gais, lesbianas y transexuales depositaron su voto a favor de Obama, comparado al 22% que lo hicieron por Romney. Entre otros grupos sociales que apoyaron al candidato demócrata encontramos los jóvenes de 18 a 29 años (60%) y de 30 a 44 (52%), solteros (62%) y con menos de 30.000$ (63%) o de 50.000 dólares (57%) de ingresos anuales.

   Las consecuencias a más corto plazo de estas elecciones serán, entonces, que los grupos políticos estadounidenses se den cuenta de la importancia de los inmigrantes. El voto del blanco tradicional ya no está en mayoría, y sin duda, poco queda para que veamos un presidente o vicepresidente latino. La primera prueba de ese cambio, Obama, el primer presidente de color, pero su elección no es más que el principio de una vertiente en la política estadounidense. Estados Unidos es ahora autoconsciente de su propia diversidad.

   Obama gobernará otros cuatro años, y el propio presidente sabe a quién agradecérselo. Su discurso tuvo una parte en español, ha reiterado varias veces su apoyo a los gais y lesbianas para que se reconozcan sus derechos, y los afroamericanos ven en él un icono al que seguir. No puede ser de otra forma, Obama es el presidente de todas minorías sociales. Grupos étnicos que cada vez van a tener más peso en la política americana.

   Datos extraídos del New York Times Exit Polls excepto cuando se indica lo contrario. La misma fuente es la usada para la infografía.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Los desahucios en España


 El Partido Popular y el Partido Socialista llegaron ayer a un acuerdo para detener el incesante aumento del numero de desahucios. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, desde el inicio de la crisis en 2008 al año 2010 se produjeron en nuestro país más de 108.000 desahucios, y el numero va aumentando. Solo en el año 2011 se procesaron 58.241 expedientes, que supone un fuerte incremento desde los 47.809 expedientes que se procesaron en 2010. Sin embargo, 2012 va camino superar todos los records, ya que, solo su segundo trimestre, entre los meses de Enero y Julio, superó la cifra marcada por todo 2010, con 47.943 desahucios. El global del año 2012 marca los 66.367. En total, y desde el inicio de la recesión, más de 150.000 familias ya han perdido su hogar.

   Entre las comunidades más afectadas, con datos de 2011, encontramos Valencia, que se sitúa a la cabeza de los procesos con 13.711 ejecuciones, Andalucía con 9.864 y Madrid con 9.460 aplicaciones del embargo. Por otro lado, encontramos comunidades en las que la incidencia del proceso es mucho menor, como es la comunidad de Navarra, con solo 336 ejecuciones, o La Rioja, la comunidad menos afectada, con 244 procesos de desahucio llevados a cabo.

   El nuevo acuerdo entre PP y PSOE planea dar una solución a un problema que ponía el riesgo a una gran parte de la sociedad. La Asociación de Afectados por Embargos y Subastas (AFES), con datos facilitados por el Consejo General de Poder Judicial, estimó 380.000 familias más embargadas entre el periodo que va de 2012 a 2015, y que se unirá a las que ya han perdido sus hogares. De hecho, asociaciones como la propia AFES o la plataforma STOP desahucios, han sido elementos claves a la hora de dar visibilidad mayor al problema. Y no solamente a darle visibilidad social, sino que han logrado evitar la ejecución del embargo o incluso retrasar la fecha en el que se hace efectivo. Estas asociaciones tienen gabinetes de asesoramiento jurídico especializado en el tema, por lo que todos aquellos afectados por los procesos de desahucio se pueden acoger a ellos y no quedan desprotegidos.

    Gracias a este asesoramiento jurídico, las cifras de expedientes de desahucio y las cifras de ejecuciones hipotecarias no son iguales. Las ejecuciones hipotecarias son procesos que pueden llevar al desahucio, pero que aún no están tramitados, o convertidos en expedientes. Pese a que el número de expedientes de desahucio sigue una tendencia a incrementarse, es decir, las familias desalojadas, las cifras relativas a las ejecuciones hipotecarias descienden. Desde 2007 se han emitido 396.943 ejecuciones hipotecarias. Encabezando la lista esta Andalucía con 72.900, Cataluña con 70.663 y la Comunidad Valenciana con 69.951. Sin embargo los datos en este factor son más halagüeños. De las 93.626 ejecuciones hipotecarias de 2010, récord absoluto, se ha pasado a 77.845 ejecuciones. Esta tendencia muestra que el numero de desahucios en los próximos años, al igual que lo ha hecho el número de ejecuciones, tenderá a descender.

   Sin duda, la ayuda del gobierno en un asunto que tanto daño hace a la sociedad, será gran apoyo a que, en los próximos años, el número de desalojos se reduzca y que, por fin, acabe un proceso que ya ha afectado a una gran parte de la sociedad.

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Y si Sandy no es todo lo que vemos?

   Cada vez que pasa una desgracia de la magnitud del huracán Sandy, internet se puebla de historias y de imágenes del huracán. Miles de usuarios cuelgan en la red fotos con sus experiencias durante la tormenta. Pero, como ya sabemos, no todo lo que está en internet es cierto, ni nos podemos fiar. Casos como la barcelonesa que se hizo pasar por víctima del 11S o las falsas imágenes como la del turista fotografiando el avión antes de chocarse contra las torres, nos hacen pensar dos veces antes de creer todo lo que vemos. Por eso, es importante que, como usuarios de internet, sepamos identificar si una foto llamativa es verdadera o falsa, y así saber cuándo es una foto real o nos están intentando colar un photoshop.

   Por eso, tomaremos como ejemplo esta foto aparecida durante el huracán. Es una foto que se ha hecho viral en los días posteriores al huracán. Se trata de las escaleras mecánicas de bajada de un centro comercial inundado. En la foto podemos ver dos tiburones nadando tranquilamente en las aguas. Esta foto sigue la línea  de toda una serie de fotos sobre “tiburones en Nueva York”. Todas estas fotos sobre tiburones han sido catalogadas como falsas, pero siempre es interesante saber por qué esas fotos son fakes.


   Primero, analizaremos la foto mediante Fotoforensics, una página web que nos permitirá observar si se ha producido alguna modificación con un programa de edición. Este es el análisis de la foto según el Error Level Análisis, o análisis de niveles de error. Ésta es la página del análisis, donde se puede ver la foto de abajo con más calidad.


   Si nos fijamos bien, las zonas con ruido se corresponde a zonas de los reflejos de la luz. Pero no solo a reflejos de luz, sino que los tiburones también están punteados. Si nos fijamos en el fondo, ninguno de los elementos de éste esta punteado, sino que es mucho más oscuro que el resto de la foto. Por lo que podemos afirmar que, si los tiburones hubieran sido tomados junto al fondo, sus figuras no se distinguirían del fondo, por lo que han sido añadidos posteriormente.

   Si bien este método es muy eficaz  para identificar fotos falsas, es un poco complicado de entender. Por eso, podemos saber si una foto es falsa o no si sabemos si ha aparecido antes en internet. Si analizamos la foto con Tineye, vemos que no ha sido la primera vez en intentar hacernos creer que es verdadera. Hay 5 fotos que coinciden, y solo 2 de los enlaces siguen vivos. El primero data del 15 de Junio de 2012, y nos dice que la foto es falsa. Además, dice que ha circulado viralmente por internet bajo el titulo de “tanque de tiburones se rompe en un centro científico de Kuwait”. El segundo es del 10 de octubre de 2012, y en él también se dice que la foto es falsa. Según esta página, es una inundación del metro de Toronto. Tenemos una misma foto, que corresponde por lo menos a Junio, y que habla de dos eventos diferente, por lo que podemos afirmar que la foto es falsa.

    Pero si aún nos quedan dudas, podemos analizarla con el Jeffrey’s exif viewer. Esta página nos permite ver cuando se hizo la foto y los datos ocultos en ella. Si vemos los datos de esta foto, no solo nos damos cuenta de que la foto fue tomada el 19 de Junio de 2012, sino que ha sido retocada con Adobe Photoshop CS5 en un Mac.

  Por último, tras todas estas pruebas, una búsqueda por similitud en Google Imagenes puede encontrar la foto original sin los tiburones, como ha sido el caso.


sábado, 3 de noviembre de 2012

Bloque Informativo: Las Elecciones en EEUU



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Elecciones presidenciales de 2008

¿Cómo funcionan las elecciones en EEUU?



   Las elecciones a la presidencia de los EEUU es una de las citas democráticas más importantes del mundo. No solo los estadounidenses deciden quién será el presidente de su país, sino que se erigirá a una de las figuras más importantes dentro de la política mundial. Por la importancia que estas elecciones tendrán en la política de todos los demás países del mundo, es necesario entender cómo funcionan estos comicios, y saber que está sucedido en la campaña electoral en curso.

    La campaña electoral en los Estados Unidos dura casi 21 meses y culmina en el primer martes de Noviembre, el día de las elecciones.  Este año, ha coincidido con el día 6 de Noviembre. El sistema electoral de los Estados Unidos es un bipartidismo imperfecto. Es decir, es un sistema electoral dominado por dos partidos, el Partido Republicano y el  Partido Demócrata, aunque a las elecciones se puedan presentar muchos más partidos. Aun así, es muy difícil que un candidato de otro partido se haga con la victoria, incluso si es solo en un estado. La última vez que esto sucedió fue en las elecciones de 1968, año en el que George Wallace se presentó como independiente y logró ganar en 5 estados. La última vez que un candidato no demócrata o republicano llegó a la presidencia, fue Zachary Taylor, representante del partido Whig, en las elecciones de 1848.

   A las elecciones de 2012 se presentan un total de 20 partidos políticos, sin contar los candidatos independientes. Por el Partido Demócrata se presenta a la reelección Barack Obama, el actual presidente, y por el Partido Republicano, Mitt Romney. Entre los Terceros Partidos destacan el Partido Libertario con Gary Johnson; el Partido de la Constitución con Virgil Goode; el Partido Verde con Jill Stein; y el Partido de la Justicia con Rocky Anderson.

   La elección de los candidatos se realiza mediante un sistema de primarias. Estado tiene su propio sistema de primarias, que oscila desde unas primarias cerradas, en las que solo los miembros afiliados del partido pueden votar, un sistema abierto, en el que los ciudadanos registrados puede votar en las primarias del partido político que elija, o un sistema Run-off en el que todos los ciudadanos pueden votar a las primarias de todos los partidos.

   El sistema de elección del presidente no es un sistema directo. Solo pueden votar aquellos ciudadanos que se registren como votantes. Cuando votan, los ciudadanos no eligen al presidente, sino que eligen un colegio electoral, constituido por 538 electores. De estos, 100 son senadores y 435 congresistas y 3 delegados del Distrito de Columbia. Estos denominados electores son los que realmente eligen el presidente, y el voto de los ciudadanos, o voto popular, les orienta cuando la asamblea nombre al presidente. Hay dos sistemas: la regla del winner-take-all, en el que el ganador en global del estado se lleva todos los votos, y éstos son indivisibles, o la de los estados de Nebraska y Maine, que pueden dividir los votos entre los candidatos.  En el caso de ningún candidato consiga más de 270 votos de la mayoría absoluta, es el congreso el que elige al presidente, según que candidato haya ganado en más estados. El número de representantes por estado varía según su población y en proporción respecto al número total de representantes. No todos los partidos políticos tienen derecho a conseguir representantes en todos los estados.

    En la democracia estadounidense, se elige Presidente y Vicepresidente en bloque y sus figuras son indivisibles (cosa que no pasaba en los primeros años de la democracia americana). Es casi tan importante el presidente como su segundo. Tanto, que hasta tienen un debate separado de los candidatos. El vicepresidente del partido demócrata será Joe Biden, y en el caso del partido republicano, será Paul Ryan.

   La campaña americana se basa en conseguir fondos y apoyos. Las campañas electorales las subvencionan los propios candidatos, por eso el número de candidatos en cada partido suele ser reducido. Los mayores rivales de Obama en el partido demócrata a estas elecciones han sido John Wolfe, Randall Terry y Darcy Richardson, si bien ninguno era una amenaza a la elección del presidente. En el caso del partido republicano, su mayor rival fue Ron Paul, que mantuvo el pulso con Mitt Romney hasta el último minuto. Otros candidatos se retiraron antes de las primarias o durante estas.

    Pero sin duda, lo más útil para entender las elecciones americanas es navegar por Internet  En la red, podemos encontrar miles de herramientas muy útiles a la hora de seguir la campaña electoral. Por ejemplo, Polifact, una página web en la que podemos comprobar si lo que dicen los candidatos en la campaña es verdadero o falso, o si el presidente ha incumplido alguna promesa. Otras herramientas muy útiles son las que ponen a nuestra disposición los periódicos americanos en forma de infografías. Por ejemplo, las que nos ofrece el Washington Post sobre los anuncios en televisión de los candidatos, como financian su campaña y o sus análisis de intención de voto interactivo.

    Una vez tenemos una idea global de cómo funciona la campaña electoral americana, nos centraremos en el análisis de su actualidad, sobre todo, de los tres debates presidenciales, y cómo se desarrolló la campaña electoral de 2008.

Elecciones presidenciales de 2008


   En estas fechas hacia 2008, se enfrentaban el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. Muchos hablaban ya de cambio, del primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos. Y es que se juntaban muchos factores a favor del actual Presidente: el legado dejado por George Bush, el poco carisma del candidato republicano, el excepcional control de la retorica de Obama en los debate presidenciales y la adhesión de gran cantidad de famosos a la candidatura demócrata. Estos factores marcaban que la victoria se la llevaría, irremediablemente, Barack Obama. Y así fue, el demócrata se impuso con 365 votos electorales frente a 173 que consiguió John McCain, y se convirtió en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos.

   Pero sin duda fue un año en el que los americanos demostraron que habían cambiado. No solo Obama fue un destacado competidor por la presidencia, sino que muchos estadounidenses pusieron su confianza en Hillary Clinton. Ambos llegaron a un final de primarias muy ajustado, en el que los dos tenían muchísimas posibilidades de ganar. En estas elecciones, se enfrentaban dos líderes que pocos años antes habría sido una locura pensar que pudieran llegar a presidente, o incluso participar como candidato. Tan pronto Barack Obama fue designado candidato oficial a la presidencia, Hillary se unió a su campaña, mostrando una imagen de gran unión en el partido. Su labor por ayudar al candidato y su amplio apoyo en el partido, le valió ser designada como vicepresidenta.

    Por otro lado encontrábamos al otro rival, McCain, que eligió como compañera de campaña a Sarah Palin. No tanto el candidato republicano como Palin, representaban todo lo contrario a lo que Obama intentaba transmitir. El objetivo de su campaña era devolver al partido republicano todos los valores conservadores que, ellos consideraban, se habían perdido. Sus posiciones cercanas al Tea Party y excesivamente extremistas, les ganaron poca simpatía entre minorías e inmigrantes. Palin fue duramente criticada, sobre todo por su visión radical del aborto, su apoyo a la guerra de Iraq y una férrea homofobia. También resultó decisiva la acusación de abuso de poder en plena campaña electoral. Probablemente, la mala visión del publico a la figura de Palin pasó factura a la candidatura del republicano.

    La campaña de McCain empezaba con pocas expectativas. Mitt Romney era el favorito, ya por 2008, para presentarse como candidato del partido republicano. Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York, también estaba mucho mejor situado que McCain, por lo que pocos confiaban en su victoria. Tras imponerse por sorpresa en Carolina del Sur, sus victorias se sucedieron en los grandes estados, como Nueva York y California. Tras sus victorias el Supermartes, ya no cabía duda de que él sería el único candidato. Y eso, que la situación económica de su campaña era muy precaria, y casi tuvo que retirarse por falta de fondos.

    Al principio de la campaña electoral, las encuestas declaraban como favorito a McCain para ser presidente. Su ventaja se debía al gran respeto que le otorgaba el ser un héroe de la guerra de Vietnam, las duras críticas que volcaba sobre las políticas económicas y de impuestos aplicadas por Bush, su carácter político independiente dentro del partido y el voto radical atraído por Sarah Palin. En la primera semana, el candidato republicano llevaba a delantera a Obama. Pero la extraordinaria actuación en los debates, con su lenguaje claro y directo, logró dar la vuelta a las encuestas.

   Obama ganó los tres debates con gran maestría, demostrando un gran control del lenguaje, mientras McCain no pudo más que ver como la presidencia se le marchaba.

El tercer debate presidencial


   El tercer debate presidencial fue el menos visto de los tres debates presidenciales. Sin embargo tuvo un buen dato de audiencia, llegando a los 59,2 millones de espectadores. Tal vez la bajada de la audiencia se debió al tema del debate, la política exterior, un tema que tradicionalmente no suele interesar mucho a los espectadores estadounidenses, o el hecho de que el espacio tuvo que competir con la final de la Liga Nacional de Béisbol y la última jornada de la NFL.

   El debate, realizado en 22 de Octubre, con una duración de 90 minutos, se estructuró en torno a 6 bloques temáticos de 15 minutos de duración cada uno. El moderador del debate, el presentador de la CBS Bob Schieffer, inició cada tema con una pregunta, otorgando dos minutos a cada candidato para responder a la pregunta y luego iniciando una discusión general sobre el tema. Los temas que se trataron en los bloques fueron el desafío del Oriente Medio cambiante y la nueva cara del terrorismo, que ocupó dos bloques, uno sobre libia y otro sobre Siria; cual es el rol de América en el mundo; la guerra de Afganistán; Israel e Irán  y China y el futuro de los USA.

    Ambos candidatos salieron con carácter relajado al debate. Con las encuestas de intención de voto igualadas, a ninguno de los dos candidatos les convenía ser demasiado ofensivo. Aún así, Obama tenía un punto más agresivo que Romney, que salió mucho más cauto en los primeros minutos. Las principales críticas del candidato demócrata a su rival fueron las políticas desfasadas, sobre todo sobre las declaraciones del republicano, que consideraba a Rusia aún como una amenaza más poderosa que Al-Quaeda. También le reprocho que sus posiciones respecto a ciertos asuntos no es muy clara, por ejemplo, en el tema de Oriente Medio, donde el republicano siempre ha intentado no mojarse en asuntos como Afganistán  Irán o Irak.

    Romney no supo muy bien cómo afrontar el debate, se mostró dubitativo y no supo esbozar bien sus ideas. En muchos asuntos pareció bailar al son del Presidente y le dio la razón. Se vio un Obama con mucha más experiencia en política exterior, con pocos puntos débiles. Los pocos que encontró el candidato republicano, los intentó rentabilizar, como la posición contradictoria respecto a Siria, en contra de la intervención al principio y a favor ahora. Pero el republicano se vio desbordado en la primera parte del debate, pese a sus intentos de defenderse. Muchas veces trataba de desviar el asunto de una pregunta para no responderla, o respondía de forma vaga. Aun así acordaron en varios asuntos, como el apoyo a Israel en caso de ataque, o la amenaza que supone el proyecto nuclear de Irán.

   A partir de la mitad del debate, se vio un panorama mucho más diferente. Romney logró que Obama entrara en asuntos económicos, como la financiación militar (que el Presidente pretende reducir), el sistema educativo o el Medicare. También salió a relucir el déficit y China. Obama aprovechó de los negocios de Romney y le atacó a raíz de China y la externalización de puestos de trabajo al país asiático cuando dirigía la empresa Brain Capital. Por su lado, el Gobernador de Massachusetts ha vuelto a repetir sus estrategias, y volvió a acusar a Obama de descuidar la economía y preocuparse por asuntos menores. Éstas son la frases más destacadas en el tercer debate presidencial.

   Obama consiguió en este tercer debate recortar las distancias ganadas en el primero. La CNN en su encuesta instantánea le declaró ganador, con un 48% frente a un 40% de Romney. Por su lado, su victoria según la encuesta de la CBS es mayor, de un 53% a 23%.


El segundo debate presidencial



   El segundo debate se produjo el 16 de Octubre en la Universidad de Hofstra en la ciudad de Hempstead (Nueva York). El debate no tenía la misma dinámica de los anteriores, sino que era del estilo Town Hall. En el debate presentado por Candy Crawley de la CNN, los candidatos se enfrentan a las cuestiones de un grupo de ciudadanos, normalmente indecisos. Unos 65 millones de personas vieron el debate, en el que Barack Obama se erigió como el ganador, resarciéndose de su mala actuación en el primer enfrentamiento.

   Entre los temas que más interesaron a los indecisos, estuvieron el tema de la inmigración, que tomó un papel fundamental, la energía, el empleo y Oriente Medio. Obama vio que su actitud en el primer debate le había hecho perder terreno, por lo que decidió salir mucho más ofensivo. El Presidente reiteró que Romney busca el beneficio de los más ricos con sus políticas económicas y le increpó por la actitud positiva ante la ley de Arizona SB1070 . Obama criticó sus ideas a favor de una deportación rápida, y su intención de extrapolar la polémica ley al conjunto del estado. Mientras, Romney se defendió recordando al presidente que no ha modificado la ley migratoria como había prometido, y aclarando que serán los propios dueños de las empresas en las que trabajan los inmigrantes ilegales los que decidan si los deportan.

   Por otro lado, los candidatos hablaron de Oriente Medio. Obama dio un paso adelante y aceptó que la culpa última del atentado a la embajada de Bengasi era suya, y recordó que Romney intentó sacar crédito político de la tragedia. Estas palabras enfadaron al candidato republicano, que le reprochó haber tardado 14 días en catalogar el ataque como terrorista, y afirmó que la política del Presidente para Oriente Medio esta en entredicho.

   Otros temas tuvieron menor repercusión en el debate, pero fueron igualmente importantes para los candidatos. Por ejemplo, la deuda, asunto en el que el candidato republicano acusó a Obama su mala gestión, que dice, acerca al país a la situación de Grecia. Por su lado, el demócrata remarcó que las reducciones de impuestos que propone su rival se aplicarán a los ciudadanos ricos, y que no aclara como recortará los impuestos sin afectar al déficit. En cuanto al empleo, Romney volvió a nombrar su plan de cinco puntos y los 12 millones de empleos que creará si sale elegido, plan que el Presidente volvió a tirar por tierra, diciendo que no tiene plan de cinco puntos, sino un plan para que los ricos tengan leyes diferentes.

   En cuanto a la energía, Obama acusó al republicano su mano abierta ante las empresas petroleras, mientras Romney le acusaba de reducir los permisos a empresas eléctricas para explotar los recursos energéticos del país. También tuvo un lugar en la discusión China, a la que el candidato republicano acusa de no jugar limpio en el mercado económico, devaluando su moneda, y que el demócrata no haya actuado. Por su lado, el presidente recordó los intereses en empresas chinas que posee su rival a la presidencia. Estas son las principales declaraciones del segundo debate.

   Obama acabó el debate con una clara victoria según la encuesta instantánea de la CNN. Un 46 por ciento de los participantes dieron la victoria al presidente frente al 39 por ciento que se la otorgó a Romney. Por otro lado, la encuesta de la CBS también dio como ganador a Obama, con un 37% frente al 30% de su rival.

El primer debate presidencial


   La universidad de Denver acogió el primer debate presidencial. Y sin duda, este ha sido el que más ha afectado a la intención de voto. En el debate, de 90 minutos de duración y presentado por Jim Leher de la PBS, los candidatos tuvieron tiempo para discutir de los temas capitales de la política nacional de los EEUU: el sistema de sanidad Medicare, el presupuesto de defensa, el Pentágono, el problema de la educación, el déficit y los impuestos. Más de 67 millones de espectadores siguieron en directo el debate del 3 de Octubre, seis millones más que los que siguieron el mismo debate en 2008. Como es tradicional, la discusión se ha estructurado en 6 bloques de 15 minutos, 2 minutos cada candidato para responder a la pregunta introductoria del presentador y el tiempo restante para un debate orientado sobre el asunto.

    Ambos habían presentado ya sus propuestas, y Obama partía con una ligera ventaja ante Romney. Según la prestigiosa encuesta del Washington Post antes del debate, el candidato demócrata contaba con el apoyo del 49% de los grandes electores, en comparación al 47% de apoyos con los que contaba Romney. Por otro lado, el candidato republicano no había reducido las distancias significativamente con el Presidente en los últimos meses, y su elección como candidato no se había producido de forma tan unánime como era esperado.

   Pero Obama pareció relajarse o llegar sin animo de atacar, al verse por delante en la encuestas. Salió al debate sin ritmo, sin contundencia y con unos argumentos débiles. Y eso lo aprovechó el candidato republicano. Logró acorralar al presidente poniendo en duda su política económica y sus planes para el futuro del país. Mientras que Obama insistió la herencia de una situación económica ya decadente, Romney proponía más libertad a Wall Street revocando la ley Dodd-Frank, más austeridad y doce millones de empleos.

   La economía fue sin duda el punto débil de Obama, y el presidente no se supo defender. Según Romney, el demasiado intervencionismo estatal, una excesiva preocupación por la reforma sanitaria, un desempleo desorbitado (un 8%) y una economía cada vez más débil son las claves para la decadencia del país. Por su lado, el demócrata intentó quitarse la presión a duras penas, remarcando el valor de la clase media americana, una bajada en el presupuesto de defensa, y defendió el papel intervencionista del gobierno federal en economía y en sanidad, remarcando que la función de su gobierno es garantizar la seguridad de la población. Además, comparó las políticas de Romney con las de George W. Bush.

    Pero aun así, las palabras del demócrata carecieron de la contundencia que se le esperaba, y parecía reticente a atacar a su rival. No logró rentabilizar la visión de multimillonario alejado de la realidad social que tiene de él el ciudadano americano. Romney también tuvo carencias evidentes, pese a que en varios puntos del debate sacó a relucir sus buenas gestiones económicas, no logró esbozar un modo concreto de reducir el déficit o de crear empleo, limitándose a enumerar una serie de pasos y a presentar su objetivo. Estas fueron las frases claves del enfrentamiento.

   Al final del enfrentamiento, la encuesta instantánea de la CNN mostraba una victoria de un 67%  para Romney frente al 25% de Obama. Un vuelco respecto a las expectativas de los medios antes del debate, que esperaban una victoria clara del Presidente. Además, Romney consiguió un botín mayor, ya que tras el debate, una encuesta sobre la confianza en los candidatos indicaba que los estadounidenses creen que Romney es más capaz de reducir el déficit del país.