Pero de entre todos estos factores, los cambios en la demografía se ha puesto en primer plano. Podría decirse que Obama ha ganado por las, hasta hace poco, denominadas minorías. Unas minorías que han ganado mucha fuerza en las últimas décadas. Tanto, que la unión de todos estos grupos minoritarios ha podido vencer la fuerza de la mayoría blanca caucásica y tradicionalista americana. Hispanos y afroamericanos han sido la llave para la reelección del demócrata, aunque a este triunfo hayan ayudado otros grupos sociales multiétnicos, como son los de gais, lesbianas y transexuales. Del mismo modo, el voto de la mujer se ha decantado a favor del presidente, siguiendo el papel determinante en la política americana de independencia política: la mujer decide su propio voto sin contar con el hombre (un 52% votaron a Obama frente al 44% de los hombres).
Los grupos étnicos minoritarios se volcaron con el presidente. Dentro de la población afroamericana, que constituye un 13% de la población (datos sobre demografía sacados del censo oficial de 2010 publicado por el Census Bureau americano), un 93% confió votó a Obama. Tambien, los asiáticos que son un 5% de la población le otorgaron su voto, un 73% de ellos quería que Obama siguiera cuatro años más en la presidencia.
El propio Romney dijo en uno de los actos de recaudación de dinero privados que “Sería una gran ayuda ser Latino”. Y esta en lo cierto. El grupo de los latinos es la primera minoría racial después de los blancos (un 16,3% de la población estadounidense, en total unos 50 millones de personas). Y en este grupo se produjo una gran pérdida de votos. Según la encuesta de The Washington Post, 6 de cada 10 latinos votaron a Obama, mientras que solo 3 de cada 10 lo hizo por Romney. Los estadounidenses que cada vez más, se presentan más tolerantes con los inmigrantes. Solo 3 de cada 10 apoya la política de Romney para deportar los inmigrantes Latinos.
Por último, el 76% de los gais, lesbianas y transexuales depositaron su voto a favor de Obama, comparado al 22% que lo hicieron por Romney. Entre otros grupos sociales que apoyaron al candidato demócrata encontramos los jóvenes de 18 a 29 años (60%) y de 30 a 44 (52%), solteros (62%) y con menos de 30.000$ (63%) o de 50.000 dólares (57%) de ingresos anuales.
Las consecuencias a más corto plazo de estas elecciones serán, entonces, que los grupos políticos estadounidenses se den cuenta de la importancia de los inmigrantes. El voto del blanco tradicional ya no está en mayoría, y sin duda, poco queda para que veamos un presidente o vicepresidente latino. La primera prueba de ese cambio, Obama, el primer presidente de color, pero su elección no es más que el principio de una vertiente en la política estadounidense. Estados Unidos es ahora autoconsciente de su propia diversidad.
Obama gobernará otros cuatro años, y el propio presidente sabe a quién agradecérselo. Su discurso tuvo una parte en español, ha reiterado varias veces su apoyo a los gais y lesbianas para que se reconozcan sus derechos, y los afroamericanos ven en él un icono al que seguir. No puede ser de otra forma, Obama es el presidente de todas minorías sociales. Grupos étnicos que cada vez van a tener más peso en la política americana.
Datos extraídos del New York Times Exit Polls excepto cuando se indica lo contrario. La misma fuente es la usada para la infografía.


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