sábado, 3 de noviembre de 2012

Elecciones presidenciales de 2008


   En estas fechas hacia 2008, se enfrentaban el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama. Muchos hablaban ya de cambio, del primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos. Y es que se juntaban muchos factores a favor del actual Presidente: el legado dejado por George Bush, el poco carisma del candidato republicano, el excepcional control de la retorica de Obama en los debate presidenciales y la adhesión de gran cantidad de famosos a la candidatura demócrata. Estos factores marcaban que la victoria se la llevaría, irremediablemente, Barack Obama. Y así fue, el demócrata se impuso con 365 votos electorales frente a 173 que consiguió John McCain, y se convirtió en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos.

   Pero sin duda fue un año en el que los americanos demostraron que habían cambiado. No solo Obama fue un destacado competidor por la presidencia, sino que muchos estadounidenses pusieron su confianza en Hillary Clinton. Ambos llegaron a un final de primarias muy ajustado, en el que los dos tenían muchísimas posibilidades de ganar. En estas elecciones, se enfrentaban dos líderes que pocos años antes habría sido una locura pensar que pudieran llegar a presidente, o incluso participar como candidato. Tan pronto Barack Obama fue designado candidato oficial a la presidencia, Hillary se unió a su campaña, mostrando una imagen de gran unión en el partido. Su labor por ayudar al candidato y su amplio apoyo en el partido, le valió ser designada como vicepresidenta.

    Por otro lado encontrábamos al otro rival, McCain, que eligió como compañera de campaña a Sarah Palin. No tanto el candidato republicano como Palin, representaban todo lo contrario a lo que Obama intentaba transmitir. El objetivo de su campaña era devolver al partido republicano todos los valores conservadores que, ellos consideraban, se habían perdido. Sus posiciones cercanas al Tea Party y excesivamente extremistas, les ganaron poca simpatía entre minorías e inmigrantes. Palin fue duramente criticada, sobre todo por su visión radical del aborto, su apoyo a la guerra de Iraq y una férrea homofobia. También resultó decisiva la acusación de abuso de poder en plena campaña electoral. Probablemente, la mala visión del publico a la figura de Palin pasó factura a la candidatura del republicano.

    La campaña de McCain empezaba con pocas expectativas. Mitt Romney era el favorito, ya por 2008, para presentarse como candidato del partido republicano. Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York, también estaba mucho mejor situado que McCain, por lo que pocos confiaban en su victoria. Tras imponerse por sorpresa en Carolina del Sur, sus victorias se sucedieron en los grandes estados, como Nueva York y California. Tras sus victorias el Supermartes, ya no cabía duda de que él sería el único candidato. Y eso, que la situación económica de su campaña era muy precaria, y casi tuvo que retirarse por falta de fondos.

    Al principio de la campaña electoral, las encuestas declaraban como favorito a McCain para ser presidente. Su ventaja se debía al gran respeto que le otorgaba el ser un héroe de la guerra de Vietnam, las duras críticas que volcaba sobre las políticas económicas y de impuestos aplicadas por Bush, su carácter político independiente dentro del partido y el voto radical atraído por Sarah Palin. En la primera semana, el candidato republicano llevaba a delantera a Obama. Pero la extraordinaria actuación en los debates, con su lenguaje claro y directo, logró dar la vuelta a las encuestas.

   Obama ganó los tres debates con gran maestría, demostrando un gran control del lenguaje, mientras McCain no pudo más que ver como la presidencia se le marchaba.

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