domingo, 7 de octubre de 2012

Facebook: en busca de hacer negocio


   Desde la salida a bolsa del gigante de las redes sociales el pasado 18 de Marzo de 2012, Facebook consolidaba una serie de cambios que había comenzado meses antes. Cambios, sobre todo, con el fin de convencer a los inversores de que la red social es un negocio serio y rentable. Y estos, en un primer momento, así lo percibieron, haciendo subiendo la acción de la empresa de los 38 dólares iniciales a 43 en solo unos minutos. Incluso grandes figuras públicas se fijaron en las acciones de la red social, como Bono de U2, que llegó a poseer el 2,6 por ciento de la empresa. Muchos de los trabajadores de la compañía se hicieron millonarios ese mismo día por el simple hecho de tener activos bursátiles de la misma.

   Actualmente, parece que los inversores ya se han dado cuenta de que Facebook no es negocio mientras siga siendo gratis. Las acciones bajaron en los días siguientes a la apertura, manteniéndose estables alrededor de los 30 dólares hasta el 25 de Julio de 2012. Ese día, las acciones de Facebook bajaron un 10 por ciento, y siguieron bajando en los días consecutivos, hasta poner la acción en los 20 dólares. La razón fue que la empresa presento su informe de beneficios del segundo trimestre del año, en el que marcaba unas pérdidas de 175 millones de dólares, y la falta de un plan financiero solido de futuro. Hoy, las acciones siguen a la baja.

   Facebook parece no tener un plan de negocios. Sus principales expectativas de beneficios se centraban en dos pilares: la publicidad en la franja lateral de la página web y los dispositivos móviles. Pero los beneficios netos que consigue de ellos no son suficientes. Además, a sus bajos beneficios publicitarios, se une a una serie de problemas legales unidos a su actividad más productiva, la venta de datos privados de usuarios a empresas. Antes de su salida en bolsa, la Unión Europea le prohibió vender datos personales, lo que rebajó más sus expectativas económicas. Y a eso se le une las denuncias de numerosos países como Alemania o Francia, que consideran que esa recopilación de estos datos es ilegal.

   La red social ha puesto todos los medios posibles para mantener a los usuarios en un Internet cambiante.  Numerosos son los cambios que ha propuesto, y muchos arriesgados. La integración de juegos y aplicaciones en su sistema, medidores de grado de amistad ente usuarios, o la polémica Timeline, que tanto parece disgustar a los usuarios de la red. Pero los más destacados son los cambios realizados en las últimas semanas. Estos se dirigen no ya a los usuarios, sino a diversificar su negocio. Ya parece abandonada la antigua idea de Zuckerberg del móvil de Facebook y la línea del salto al mundo del hardware parece olvidada. Tres nuevos productos buscan esa diversificación: la promoción de publicaciones, que se perfila como un nuevo incordio para los usuarios, la tienda de regalos físicos, con la mirada puesta en los brokers de Wall Street, y una incursión en el negocio de las apuestas online en la versión inglesa. Además, la empresa ha llevado una política de compra masiva de otros servicios web que añadir a su oferta y hacerla más atractiva, como Instagram, Treadsy o el acuerdo con el gigante Spotify.

   Pero sin duda, la privacidad es el primer punto en el que deben mejorar. La prohibición en la Unión Europea del sistema de reconocimiento facial, la brecha en la seguridad que saco a la luz los mensajes privados de los usuarios, el sistema para delatar el nombre real de los usuarios con seudónimo, las cuentas @facebook creadas sin consultar a los usuarios, y sobre todo la Timeline, ponen en relieve que no se puede navegar por ella de forma anónima. Esta última, es la que más ampollas ha levantado, sobre todo por la disposición de los datos, que hace más evidente y más fácil de acceder a información muy personal o a la actividad que tienes en la red.

   Mark Zukerberg tiene que demostrar a los inversores que Facebook puede ser una empresa tan rentable como confiaban en los primeros días de su salida a bolsa. Para ello, va a tener que cambiar profundamente la estructura de la página. Se verán más cambios, y muchos de ellos tan radicales que modificarán cómo funciona la propia empresa. Pero solo habrá una cosa que no podrá cambiar, que sea gratis, ya que ese el  verdadero espíritu de la red.

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